Los incendios están destruyendo gran parte del pulmón del planeta. Todos los datos en esta nota.

El Amazonas, que se considera el pulmón del planeta, está en llamas hace semanas, y afecta a 40.000 especies de animales y plantas, 350 comunidades indígenas, 2.500 variedades de peces.

Además, rompe el ciclo natural del agua y las precipitaciones y amenaza con sequías en los ríos de la cuenca amazónica y la cuenca del Plata.

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Los focos que afectan al «pulmón del planeta” crecieron un 83% con respecto al año pasado, debido a las quemas de la región amazónica que fueron potenciadas por la temporada seca.

LOS DETALLES

Entre enero y el 19 de agosto se han registrado 72.843 puntos de incendios forestales, frente a 39.759 en el mismo período del año pasado. Y 9500 se dieron en la última semana.

Por ejemplo, el Amazonas representa el 20% del oxígeno de la Tierra, y es por eso que la alerta no es únicamente regional sino global.

Eso sin contar con los niveles de humedad que aporta a Sudamérica, que equilibran las temperaturas en gran parte del subcontinente.

Para tomar una dimensión de lo que está pasando hay un dato muy concreto: en promedio se queman tres canchas de fútbol por minuto. Es decir, una superficie de 100 metros de largo por 195 de ancho.

Desde que empezaron los focos, un total de seis mil kilómetros cuadrados se incendiaron, lo que equivale a un área de 203 kilómetros cuadrados.

POR QUÉ SE INCENDIA EL AMAZONAS

El Amazonas, el bosque tropical más grande del mundo, está amenazado por la creciente deforestación.

Las principales causas son la producción de soja y ganadería, la construcción de represas hidroeléctricas y carreteras, la industria minera y los incendios forestales, como el que está afectando a la región actualmente.

Es por eso que, la selva amazónica enfrenta incendios récord, muchos de ellos productos del desmonte.

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El aumento de los incendios marca un revés después de dos años de retroceso del indicador, según datos del Programa de Quemas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

Entonces, de acuerdo con especialistas, esos focos se intensificaron debido a un rápido avance de la deforestación en la región amazónica, que en julio se cuadruplicó respecto al mismo mes de 2018, según datos del INPE.

CÓMO COMBATIR EL FUEGO

El Gobierno colombiano propuso a sus pares de Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú realizar un «proyecto conjunto» de prevención frente a la catástrofe ambiental.

Asimismo, ofrecieron construir una agenda conjunta frente a los efectos del cambio climático, la deforestación y la degradación de esa zona.

Según el Gobierno colombiano, registró 197.159 hectáreas deforestadas de bosques naturales el año pasado, lo que supuso una reducción de 22.814 hectáreas con respecto a las 219.973 de 2017.

Del proyecto que plantea Colombia forman parte «los emprendimientos con las comunidades locales, la prevención y los pactos por los bosques en donde la comunidad se compromete a no realizar prácticas que están prohibidas en épocas secas como la de agosto», explicaron funcionarios.

A su vez, agregaron que la intención, es establecer una «lucha frontal» contra la ilegalidad en lo relacionado con la tala indiscriminada y el tráfico de especies.

LA RECUPERACIÓN

Además, los especialistas en el tema, subrayaron que «es una situación preocupante que genera impotencia y frustración. Estamos perdiendo el tesoro más valioso que podemos tener como humanidad».

Asimismo, respecto al tiempo que puede demandar la recuperación de la segión, señalaron: «No solo es importante el tiempo que se va a tardar, sino también tener en cuenta cómo recuperar las pérdidas. No se trata de salir a plantar árboles, son más de 500 mil hectáreas quemadas, recuperar esto tardará décadas y tal vez más«.

Es así que, finalizaron diciendo: «La quema de tierra es una antigua costumbre. Eso hace que la tierra se oxide y quede fertilizada. Al quemar la tierra se lleva por delante toda la fauna. Se trata de un daño irreparable».