Las tortas fritas argentinas tienen una historia rica y profundamente arraigada en la cultura popular. Aunque hoy son un símbolo indiscutido del mate compartido y de las tardes lluviosas, su origen se remonta a tiempos mucho más antiguos y a influencias que llegaron desde el otro lado del Atlántico.
El concepto de freír masas en grasa o aceite es una práctica culinaria ancestral que llegó al continente americano con los colonizadores europeos. Se cree que las tortas fritas comparten un origen común con preparaciones como los buñuelos de viento, los pestiños o las orejas de carnaval, todas recetas simples, rendidoras y pensadas para alimentar a muchos con pocos ingredientes.
En Argentina, las tortas fritas adquirieron una identidad propia gracias a la influencia de la vida gaucha. Los gauchos, siempre en movimiento y con recursos limitados, necesitaban comidas rápidas, económicas y contundentes. La torta frita era ideal: se preparaba con harina, agua y grasa del ganado, ingredientes siempre disponibles en el campo.
Además, eran fáciles de cocinar al aire libre, utilizando grasa derretida en una sartén de hierro sobre un fuego improvisado. Así, las tortas fritas se incorporaron a la dieta cotidiana de los trabajadores rurales y se consolidaron como un símbolo de la cocina criolla.
Con el paso del tiempo, dejaron de ser solo un alimento práctico y pasaron a ocupar un lugar emocional. En los hogares rurales, las lluvias solían detener las tareas diarias y obligaban a quedarse en casa. Era entonces cuando se encendía el fuego, se amasaba una preparación sencilla y se compartía un mate acompañado de tortas fritas recién hechas.
Las tortas fritas argentinas admiten múltiples versiones, según los ingredientes disponibles y los gustos de cada familia:
- Tortas fritas con grasa: la versión más tradicional. Se utiliza grasa derretida tanto en la masa como para la fritura, logrando un sabor intenso y bien criollo. Son las auténticas tortas fritas de campo.
- Tortas fritas con aceite y harina común: una alternativa más liviana, ideal para quienes prefieren evitar la grasa. El aceite permite controlar mejor la temperatura y lograr una cocción más pareja.
- Tortas fritas con harina leudante: pensadas para la practicidad. No requieren levadura ni largos tiempos de reposo y están listas en pocos minutos.
- Tortas fritas dulces: apenas salen de la sartén se espolvorean con azúcar común o impalpable. El calor hace que el azúcar se adhiera a la superficie, creando una capa deliciosa. Un toque de canela o ralladura cítrica realza aún más su sabor.
Receta de torta frita argentina (básica)
Rinde: 8 a 10 unidades
Ingredientes
- 250 g de harina común
- 250 g de harina leudante (o 500 g de harina común si no se dispone de leudante)
- 1 cucharadita de sal
- 300 g aprox. de agua caliente
- 1½ cucharaditas de grasa (cerdo o vacuna)
- Opcionales dulces: azúcar, canela, ralladura de mandarina o limón
Paso a paso
Colocar la harina común y la harina leudante en un bol grande. Hacer un hueco en el centro y agregar la sal.
Incorporar de a poco la mitad del agua caliente y sumar la grasa. Mezclar con las manos, agregando el resto del agua si es necesario, hasta formar una masa homogénea.
Pasar la masa a una superficie limpia y amasar suavemente hasta unir bien los ingredientes. Envolver en film y dejar reposar al menos 30 minutos. Para mejores resultados, reposar entre 12 y 24 horas en la heladera.
Dividir la masa en porciones pequeñas, formar bolitas y estirarlas con palo de amasar hasta obtener discos de unos ½ cm de espesor. Hacer un agujero en el centro de cada uno.
Calentar grasa o aceite en una sartén a fuego medio (155–160 °C). Freír de a pocas por vez, dorando de ambos lados.
Retirar y escurrir sobre papel absorbente.
Servir bien calientes y disfrutar, idealmente, con un mate al lado y la lluvia de fondo.
